Siempre hemos dicho y no nos cansaremos de repetir, el congreso es una
cloaca donde la ética y la moral no existen, y lo más grave, la prensa se hace cómplice
de propuestas ridículas descalabrante, como ¿Qué hacer con el cadáver de Abimael
Guzmán? porque manifiestan pone en grave riesgo la institucionalidad jurídica del país pese a que es el Congreso el que pone en grave riesgo la estabilidad jurídica del país.
Se olvidaron de Bellido, Bermejo, del ministro de trabajo y de su proyecto de demolición del gobierno del Presidente Pedro
Castillo, con miras a su vacancia.
Claro. Es evidente que semejante propuesta no resiste el más modesto análisis.
Además, no esta demás señalar que Abimael y su insania hace tiempo esta muerto y enterrado. Por ende no significa
peligro alguno. Salvo que se pretenda ver fantasmas en donde no los hay.
No cabe ninguna duda, el Congreso
esta una vez más demostrando que es solo un pequeño ejemplo de la lacra que
gobierna este país, casi todos los políticos que manipulan el poder del Estado
manifiestan conductas aberrantes, completamente ajenas y opuestas a los
verdaderos fines por los cuales fueron elegidos como lo da a entender el
pensamiento Gonzales Prada que adjuntamos por su profundidad reflexiva y que
recomendamos leer.
LOS HONORABLES Por: Manuel González Prada
Al atravesar la plazuela de Bolívar
(operación que rara vez efectuamos por miedo a los núcleos infecciosos) nos
asalta el deseo de coger una brocha, saturarla de alquitrán y escribir en los
muros de las dos Cámaras: AQUI SE NECESITA UN ARGUEDAS.
No logrando satisfacer el buen deseo, nos
decimos interiormente: ¡Bienaventurados los tiempos en que la muchedumbre se
arme de azotes y lance fuera de la ciudad a las dos hordas acantonadas en la
plazuela de Bolívar!
¿Qué
es un congreso peruano? La cloaca máxima de Tarquino, el gran colector donde
vienen a reunirse los albañales de toda la República. Hombre entrado ahí,
hombre perdido. Antes de mucho, adquiere los estigmas profesionales: de hombre
social degenera en gorila politicante. Raros, rarísimos, permanecen sanos e
incólumes; seres anacrónicos o inadaptables al medio, actúan en el vacío, y
lejos de infundir estima y consideración, sirven de mofa a los histriones de la
mayoría palaciega. Las gentes acabarán por reconocer que la techumbre de un
parlamento viene demasiado baja para la estatura de un hombre honrado. Hasta el
caballo de Calígula rabiaría de ser enrolado en semejante corporación.
¿Ven ustedes al pobre diablo de recién
venido que se aboba con el sombrero de pelo, no cabe en la levita, se asusta
con el teléfono, pregunta por los caballos del automóvil y se figura tomar
champagne cuando bebe soda revuelta con jerez falsificado? Pues a los pocos
meses de vida parlamentaria se afina tanto y adquiere tales agallas que divide
un cabello en cuatro, pasa por el ojo de una aguja y desuella caimanes con las
uñas. Ese pobre diablo (lo mismo que sus demás compañeros) realiza un imposible
zoológico, se metamorfosea en algo como una sanguijuela que succionara por los
dos extremos.
El congresante nacional no es un hombre
sino un racimo humano. Poco satisfecho de conseguir para sí judicaturas,
vocalías, plenipotencias, consulados, tesorerías fiscales, prefecturas, etc;
demanda lo mismo, y acaso más, para su interminable séquito de parientes
sanguíneos y consanguíneos, compadres, ahijados, amigos, correligionarios,
convecinos, acreedores, etc. Verdadera calamidad de las oficinas públicas,
señaladamente los ministerios, el honorable asedia, fatiga y encocora a todo el
mundo, empezando con el ministro y acabando con el portero. Vence a garrapatas,
ladillas, pulgas penetrantes, romadizo crónico y fiebres incurables. Si no pide
la destitución de un subprefecto, exige el cambio de alguna institutriz, y si
no demanda los medios de asegurar su reelección, mendiga el adelanto de dietas
o el pago de una deuda imaginaria. Donde entra, saca algo. Hay que darle gusto:
si de la mayoría, para conservarle; si de la minoría, para ganarle. Dádivas
quebrantan peñas, y ¿cómo no ablandarán a senadores y diputados?
El representante ingenuo que se disculpaba
por haber votado mal por insinuación u orden del Jefe Supremo, dio la nota
justa, reveladora de la sicología parlamentaria: diputados y senadores se
consideran ellos mismos como parte de la servidumbre palatina. Habiendo, pues,
un Ejecutivo, no se necesita un Legislativo. Pudiendo entenderse con el señor,
no se trata con los lacayos. Entonces ¿para qué los congresos? ¿Para qué las
discusiones de pedantes y fraseólogos que al oírse hablar creen sentirse pensar?
¿Para qué las luchas encarnizadas entre minorías y mayorías? Lo que alguien
dijo de los abogados cuadra mejor a los parlamentarios. Gobiernista y
oposicionista figuran las dos hojas de una misma tijera: se embisten con furia,
mas no se causan daño. Quien sale cortada es la Nación.
Y sin embargo, esas gentes se gratifican el
honorable con un tupé inverosímil y una prodigalidad asombrosa. Honorabilidad
de honorables, tan evidente como la blancura del tordo, la ligereza de la
tortuga, el buen olor del añás.
“Señor honorable, tiene usted el uso de la
palabra”, dice un trujimán de presidente congresil, dirigiéndose al
recomendable sujeto que hizo dar o dio un esquinazo, medró con los deslices de
una mujer o supo en una tesorería cargar con el santo y la limosna. Uno se
pregunta ¿esos individuos hablan seriamente o se burlan de nosotros?
Billinghurst fue derrocado ignominiosamente
por haber concebido el propósito de celebrar un plebiscito para decidir si
convenía la renovación total del Congreso. Sin duda le infundieron náuseas los
mismos hombres que trasgrediendo las leyes y cediendo cobardemente a la
imposición de las turbas, le habían nombrado Jefe Supremo. ¿Se le tachará de
ingrato? Hay servicios que no engendran agadecimiento ni crean amistad: a
ciertos servidores se les tira la moneda, no se les tiende la mano. Al
presenciar la degradación de unas Cámaras donde los hombre mienten como gitanos
y se venden como chinos, el verlas saltar de oposicionistas a gobiernistas y
caer de rodillas ante un coronelillo de similor para conferirle el generalato
en recompensa de haberlas traicionado, pisoteado y abaleado ¿quién no lamenta
la caída prematura de Billinghurst? Sus mismos derrocadores se hallan
arrepentidos y con gusta desharían su obra: palpan que al hacer la revolución
se pusieron contra el desinfectante y a favor de los microbios. El hombre que
hoy se levantara en armas, invadiera Lima y barriera con Legislativo, Ejecutivo
y Judicial, merecería una estatua de oro.
Porque en todas las instituciones
nacionales y en todos los ramos de la adminsitración pública sucede lo mismo
que en el Parlamento: los reverendísimos, los excelentísimos, los ilustrísimos
y los useseñorías valen tanto como los honorables. Aquí ninguno vive su vida
verdadera, que todos hacen su papel en la gran farsa. El sabio no es tal sabio;
el rico, tal rico; el héroe, tal héroe; el católico, tal católico; ni el
librepensador, tal librepensador. Quizá los hombres no son tales hombres ni las
mujeres son tales mujeres. Sin embargo, no faltan personas graves que toman a
lo serio las cosas. ¡Tomar a lo serio cosas del Perú!
No es temporada de circo, pero igual, el circo llego
a Carabayllo, pero acompañado de tránsfugas, saltapericos, además de
equilibristas, bailarines, trapecistas, y muchas especies.
Es cierto. El ambiente electorero esta frio, pero
igual, los probables candidatos están ahí moviendo sus fichas y visitando
diferentes sectores llevando ilusiones y regalando víveres aun cuando no saben
si serán candidatos, acompañado del celular para luego publicarlas en las redes
para demostrar que son buenos-
Dicen que quieren sacrificarse y entregarse al
logro del bienestar de su pueblo. Nada más falso, pues no hay detrás de toda
esta verborragia, el más mínimo interés de lograr el bien común pues para ellos,
el ser alcalde es un negocio mas rentable que la coca.
“Hoy día, la
actividad política se ha convertido, para la mayoría de personas que
incursionan en este campo, en un mero asunto de negocios. Irrumpen o persisten
en la política con el deliberado propósito de obtener un empleo, de conseguir
ingresos que no alcanzarían en su actividad cotidiana o, crecientemente, de
robar todo lo que pueden. ……No existen adhesiones a ideas, programas o
propuestas de gobierno, sino el más descarado oportunismo” (Fernando
Rospigliosi)
Carabayllo se merece un buen alcalde. No un alcalde que sale
elegido por un partido para terminar sometiéndose a los intereses de los
propietarios del partido y a quienes financiaron su candidatura a la alcaldía. Menos,
un candidato que como regidor dejo de ejercer su función fiscalizadora como lo
señala la ley.
Carabayllo se merece un alcalde con ideas claras, proyectos
sostenidos y sustentables y que cuente con un buen equipo de trabajo y no con
regidores y funcionarios reciclado de la letrina.
Quien quiera gobernar debe tener una sólida preparación con
ideas claras sobre lo que quiere Carabayllo. Sin embargo, para desgracia de Carabayllo,
la mayoría de los que postulan no son lo que Carabayllo se merece.
Lo que ocurre es que la mayoría por no decir todos, están obsesionados
por ser alcalde de Carabayllo pese a no saber si serán o no el candidato como probablemente
ocurriría con el partido Somos Perú que cuenta con dos candidatos: Pablo
Mendoza y Lucy Rebolledo que postulo con el partido Alianza para el Progreso y
ahora lo hace con el Partido Somos Perú. Al final, solo uno será el elegido
candidato del Partido Somos Perú. Mientras tanto, esperar, esperar y empezar a
pintar muros y paredes.
Pedro Castillo
es un profesor rural, dirigente sindical, luchador social y político peruano convertido
en la esperanza de un país por siglos marginado, con 200 años de independencia en
teoría y, con un modelo que no es económico, sino un modelo de saqueo de
nuestras riquezas sustentado en el monopolio de la producción por los grupos de
poder nacional e internacional, dejando al Estado la responsabilidad de la educación
y la salud.
Los peruanos no votaron por el comunismo, votaron por el
Prof. Pedro Castillo porque significaba la esperanza del ingreso de nuestro país a
una etapa de definiciones que cambiaría la vida de los peruanos.
Los peruanos no votaron por el
comunismo, votaron para que los ingresos que se logran a través de nuestros recursos
sirva para cambiar la vida a la mayoría
de peruanos. Y eso depende que se deje de gobernar para los intereses de unos pocos
que financian campañas millonarias como las de Keiko
Los peruanos no votaron por el
comunismo, votaron por la esperanza de ver la multiplicación de sus ingresos,
la urgencia de resolver los problemas de salud, educación, agua, vivienda, etc.
Los peruanos
no votaron por el comunismo, votaron por el cambio poque el país en el que
habitamos y cumplimos nuestras actividades más importantes, vive su hora más
dramática. Nunca antes los problemas han sido tan graves y la incapacidad y la
voluntad para resolverlos tan evidente.
Claro. Es cierto. La responsabilidad de las crisis que
enfrentamos, obedece a la convergencia de la incapacidad de las autoridades de
los últimos años, agravado por el gobierno de Fujimori que obsesionado por
perennizarse en el pode, no dudo en agredir nuestra economía con decretos y
acciones que terminaron asfixiándonos financieramente con la dación de una
constitución a medida de los grupos de poder económico nacional e internacional.
Es cierto.
Somos conscientes y claros, que no habrá cambio alguno si no se logran
restablecer los equilibrios necesarios para alcanzar no solo el crecimiento
económico, también el desarrollo económico que signifique el mejoramiento de
las condiciones de vida de nuestro pueblo.
En
consecuencia, el reto de construir ciudades equitativas, apacibles, con
capacidad de respuesta a las nuevas demandas y espacios de convivencia
democrática y tolerancia, es una condición de modernidad que aspiramos y para
la cual se ha comprometido el presidente Pedro Castillo
Los peruanos
que asistimos al naufragio de nuestro país no podemos permanecer impasibles.
Debemos defender nuestro hábitat del deterioro que lo amenaza.
Por ello. Es nuestro
sueño, nuestra esperanza, nuestra ilusión
un Estado que no esté al servicio de los grupos económicos, un Estado
que busque el crecimiento económico y que este crecimiento se convierte en desarrollo
económico que mejores las condiciones de nuestro pueblo, un Estado que no
renuncie a su soberanía sobre nuestros recursos económicos y finalmente, un Estado
que no luche contra los pobres sino contra la pobreza.
El año que
viene, los peruanos acudirán a depositar su voto y como siempre terminaran votando
por su enemigo con la estúpida monserga, “roba, pero hace obras” Y eso a muchos
le ha ocasionado sorpresa.
Comprobarlo no
es difícil, basta con revisar las páginas policiales, más del 90% de alcaldes y
gobernadores regionales vienen siendo investigados por ser protagonistas de
actos delictivos y un significativo número de autoridades presos.
Escribía Rospigliosi: “El 'éxito’ de la banda capitaneada por Alberto
Fujimori y por Vladimiro Montesinos alentó a muchos a seguir su ejemplo en
todos los niveles” . Se meten en
política con el único propósito de enriquecerse ilegalmente. Llegan con una
mano adelante y otra atrás y terminan en “respetables señores” dueños de
propiedades en los barrios residenciales y con mucho dinero depositado en los
paraísos fiscales de Panamá.
"Irrumpen
o persisten en la política con el deliberado propósito de obtener un empleo, de
conseguir ingresos que no alcanzarían en su actividad cotidiana o,
crecientemente, de robar todo lo que pueden".(Rospigliosi).
Sino
preguntemos a los candidatos ¿por qué invierten millonadas en campañas de
proselitismo político? ¿Por amor al pueblo? Es obvio que no. No es amor al
chancho sino a los chicharrones.
En este
marco y contexto, Lima y sus distritos tienen toda la de perder con candidatos
como los que pretenden convertirse en alcaldes. Todos, salvo alguna excepción,
provienen del inmundo relleno sanitario y en el caso que cualquiera de estos
sinvergüenzas gane, solo servirá para continuar la política de corrupción.
Lo correcto
sería no votar o votar viciado y mandar
al diablo a todos estos profetas que se
presentan como alternativa a la corrupción, al hambre, la pobreza, la
desocupación y otros males sociales.
Por ello, la única alternativa para
el pueblo seria forjar su propio camino, y luchar por un cambio de calidad de
la realidad. No hay otra alternativa.
El congreso una vez más se burló
de los peruanos, impuso su voluntad camino a la captura del poder.
¿Qué hacer
con la ultraderecha y el fujimontesisnismo enquistados en el Congreso que cuenta con mayoría y maneja el parlamento como si fuera su chacra?
Si viviera González Prada estamos seguros que reafirmaría su concepto sobre el Perú: "Dónde se pone
el dedo, salta la pus".
¿Ahora que viene? Poner en práctica
su Plan vacancia del presidente además de traerse abajo las investigaciones por
corrupción y lavado de dinero y con ello evitar el encarcelamiento de políticos
y funcionarios comprometidos en actos de corrupción y lavado de activos?. Y para lograrlo, nombraron una Comision que investigara el proceso electoral 2021. A lo que se dedica el Congreso.
La representante de Juntos por el Perú, Ruth Luque Ibarra, afirmó que mediante esta moción “se intenta hacer una maniobra destabilizadora. No hay nada que investigar, organismos internacionales, la Unión Europea y la OEA constataron que las elecciones fueron un modelo de democracia, no tienen ningún sustento; les interesa sumar a la desestabilización. Este proceso ha concluido. No debemos seguir en el revanchismo. Hay que asimilar la derrota”, aseveró.
A continuación adjuntamos crónica
publicada por el Congreso de la republica:
Propondrán modificaciones a legislación electoral
Congreso investigará proceso electoral 2021
Centro de Noticias del Congreso
Con 46 votos a favor, 50 en contra y 22
abstenciones, el Pleno del Congreso aprobó la Moción de Orden del Día N.° 28,
mediante la cual se acordó constituir una comisión investigadora del proceso de
las Elecciones Generales de 2021, que se encargará de investigar “los presuntos
actos de corrupción y cualquier otro tipo de delitos que involucren a
funcionarios o servidores públicos; así como a cualquier persona natural que
resulte responsable de haber atentado contra el orden electoral y la voluntad
popular”.
El legislador José Ernesto Cueto Aservi,
representante de la bancada Renovación Popular, sostuvo que esta comisión es
“una acción de control político que pretende finalmente proponer modificaciones
a la legislación electoral destinada a determinar los vacíos legales y el
posible aprovechamiento de estos que habrían sido usados para cometer las
presuntas irregularidades planteadas en el artículo primero de la moción”.
De acuerdo al artículo 88 del Reglamento del
Congreso de la República, se puede iniciar investigaciones sobre cualquier
asunto de interés público, promoviendo un procedimiento de investigación que
garantice el esclarecimiento de los hechos y la formulación de conclusiones y
recomendaciones orientadas a orientadas a corregir normas y políticas y/o
sancionar la conducta de quienes resulten responsables. Para su aprobación solo
se requiere el voto aprobatorio del 35 % de los miembros del Congreso.
La moción afirma que “durante el proceso de
Elecciones Generales de 2021, tanto en la primera vuelta celebrada el 11 de
abril como en la segunda del 6 de junio, se suscitaron una serie de hechos que
han puesto en tela de juicio la transparencia e integridad del proceso
electoral, viéndose ensombrecido de dudas por la existencia de presuntos actos
de corrupción”.
Continúa la moción: “Luego de finalizada la primera
vuelta electoral en la que postularon para alcanzar la Presidencia de la
República un total de 18 candidatos, representantes de los partidos políticos
de Renovación Popular y Victoria Nacional advirtieron públicamente haber sido
víctimas de un presunto robo de votos, falsificación de actas, entre otros;
habiendo incluso acudido a las autoridades electorales competentes para exigir
la revisión completa de todas las actas de la primera vuelta de las elecciones
generales del 2021, pedido que fue desestimado por los órganos del sistema
electoral”.
Señala también que “luego de la segunda vuelta,
finalizada la votación y emitidos los resultados del conteo rápido emitidos por
la Onpe, las cifras fueron colocando a ambos candidatos en una contienda
ajustada voto a voto. Que, el Partido Fuerza Popular denunció la existencia de
presuntas irregularidades en el proceso electoral, presentadas en muchas mesas
de votación, lo que habría beneficiado al partido Perú Libre”.
La misma moción hace referencia a “presunta
falsificación de firmas en las actas y que pese a haberse solicitado la
exhibición de actas y del padrón de votación, esto no ha sido considerado por
las autoridades electorales. También, que habiéndose solicitado una auditoría
externa de la Organización de Estados Americanos (OEA), el pedido no fue
escuchado”.
“Ante los hechos descritos, resulta necesario
desarrollar un proceso de investigación del actuar de los organismos electorales,
teniendo en consideración que este proceso se ha visto plagado de una serie de
cuestionamientos, incluso respecto del actuar de los representantes de la
misión de veedores internacionales; lo que deslegitimaría los resultados y la
proclamación del presidente de la República para el período 2021-2026”, señala
el documento.
Por su parte, Alex Flores Ramírez (Perú Libre)
recordó que “ya no vivimos en la nefasta época de la dictadura cuando el
Gobierno tenía intervenida a las instituciones del Estado. Las elecciones han
sido legítimas, veedores internacionales lo han verificado, no hay razón ni
fundamento para dudar ni deslegitimar las elecciones. Las elecciones han sido
libres, transparentes y democráticas”, puntualizó.
Para su colega de bancada, Jaime Quito Sarmiento,
la moción “es sólo parte de una estrategia política para desconocer la voluntad
popular, no se quiere respetar la democracia. No hay malicia ni fraude, la
moción se fundamenta en resultados de encuestadoras que siempre engañaron en los
resultados. ¿Por qué no dicen claramente que no les gusta este Gobierno, por
qué no dicen que quieren continuar en piloto automático? Quieren convertir al
Congreso en una caja de resonancia del golpismo, aquí no lo vamos a permitir”,
afirmó.
A su turno, la legisladora Norma Yarrow (Avanza
País) se refirió al alza de precios y a la falta de estabilidad en el país como
consecuencia de “las dudas generadas en las elecciones” y fustigó que el
presidente Castillo dejara esperando al representante del Banco Central de
Reserva mientras “sí, recibió a un amigo”, y aseguró que “hay gente que está
marchando en las calles con una bandera peruana, porque hubo un voto inducido
con mentiras”.
La representante de Juntos por el Perú, Ruth Luque
Ibarra, afirmó que mediante esta moción “se intenta hacer una maniobra
destabilizadora. No hay nada que investigar, organismos internacionales, la
Unión Europea y la OEA constataron que las elecciones fueron un modelo de
democracia, no tienen ningún sustento; les interesa sumar a la
desestabilización. Este proceso ha concluido. No debemos seguir en el
revanchismo. Hay que asimilar la derrota”, aseveró.
OFICINA DE COMUNICACIONE
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“No se presentó ni una sola prueba de fraude ”PIERO
CORVETTO, JEFE DE LA ONPE
Publicado hace 21 horas el 11 de septiembre de 2021 Por Diario UNO
El jefe de la Oficina Nacional de Procesos
Electorales (ONPE), Piero Corvetto, afirmó que durante las pasadas elecciones
generales de primera y segunda vuelta no se presentaron argumentos sólidos o
pruebas de un presunto fraude electoral, sino, por el contrario, hubo una labor
transparente de los organismos electorales en los comicios.
Indicó que la ONPE puso los resultados de manera
oportuna y donde se puede constatar con las actas e indicó que nadie, hasta el
momento, ha dicho que las firmas de los miembros de mesa son falsas.
“Los que creen en el fraude lo hacen en un acto de
fe, lo que escucho a los voceros del fraude es algo que no tiene sentido,
porque cuando uno quiere demostrar algo debe tener pruebas, aquí no ocurre eso,
es una cuestión de fe. (…) No hay ningún argumento, ninguna prueba, solo
rumores”, dijo en Exitosa.
En ese sentido, explicó que durante el proceso
electoral pasado se registraron un total de 217 noticias falsas, muchas de las
cuales fueron elaboradas por medio de información antigua y sacándola de
contexto, creando incluso videos donde se cruzaba información de la primera con
la segunda vuelta.
El 13 de setiembre del 2015 publique dos crónicas que ocurrieron
y que las republico porque me permitieron entender de como los grupos de poder económica
no dudan en recurrir a extremos para imponer sus intereses. No lo niego, lo
ocurrido fortaleció aún más mi rebeldía expresada en más de un combate en busca
de un mundo más justo. ¿cómo no pensar
en tantos que nacen en una gran pobreza?
DOS HECHOS QUE NUNCA OLVIDARE Y QUE N DEBERIAN REPETIRSE
Setiembre
es el mes en la que acostumbro reflexionar sobre dos hechos que han marcado
profundamente mi existencia:
1.El
golpe de estado y asesinato de Salvador Allende Presidente Chileno
por parte de las Fuerzas Armadas ocurrido hace 48 años. “Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza de
que mi sacrificio no será en vano, tengo la certeza de que, por lo menos, será
una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición” fue su
último mensaje antes de morir
2.El desplome de las torres gemelas que Hoy se
cumplen 22 años desde que las Torres Gemelas del World Trade Center, en New
York, Estados Unidos, se desplomaran luego de ser impactadas por dos aviones
supuestamente secuestrados por el grupo terrorista Al Qaeda. ¿Que
sabemos realmente de lo que ocurrió aquel día? Sobre el tema se han tejido más
de un comentario y hay muchas dudas.
Unos opinan que el derrumbe de las torres fue
provocado por el gobierno norteamericano con el objetivo de utilizarlo para
invadir Irak. Otros dijeron que fue provocado por el grupo terrorista Al Qaeda
del cual el imperio quería deshacerse.
La conclusión es que ningún avión se estrelló
contra las torres gemelas. Entonces, ¿Quién lo hizo? ¿Por qué ocultan la
verdad? ¿Fue un pretexto para invadir Irak?
Una reconstrucción de los hechos ocurridos hace 42 años, en la
víspera del golpe de Estado contra el presidente chileno por parte de las
Fuerzas Armadas.
Por: Erick Camargo Duncan / Especial para El Espectador
La conmemoración de los 40 años del golpe contra Salvador
Allende ha motivado diversas marchas en Santiago de Chile. /EFE
Es 10 de septiembre de 1973. Las maniobras golpistas han
empezado en la noche, cuando los buques de guerra de la armada sitian y se
toman Valparaíso. Es la época propicia, pues es precisamente septiembre el mes
en el que se adelantan maniobras conjuntas de unidades americanas y chilenas,
en el marco de la Operación Unitas, en el pacífico. A esa hora el médico y
masón, amante de la vida, de las flores y del arte, Salvador Allende, se halla
en su casa ultimando detalles para la convocatoria a plebiscito que anunciará
al día siguiente, once de septiembre.
Ha pasado la tarde del diez analizando los posibles escenarios
para salir de la crisis que afronta el país, provocada por el sector más
reaccionario de la derecha chilena y el gobierno estadounidense de Richard
Nixon. Su esposa, Hortensia Bussi, “la Tencha”, lo recordaría ese día como el
más tenso de su vida. Ella había llegado procedente de México en representación
del gobierno chileno, que mandaba a través suya ayuda humanitaria y la
solidaridad del buen corazón del presidente para mitigar los daños del
cataclismo que casi acaba con el país azteca. Lo recordaría para siempre,
inflamado de tensión mientras se probaba las chaquetas de primavera que le
había encargado, y que le quedaron bien, cuando dijo: “a ver si estos me dejan
usarlas”; a lo que ella replicó “¿tan mal están las cosas, Salvador?”. Aquella
noche de septiembre, en la casa presidencial de Tomás Moro, Salvador Allende
cena con la Tencha, su hija Isabel, y unos fieles amigos históricos entre los
que se encuentran Orlando Letelier, su ministro de defensa, y Augusto Olivares,
su amigo periodista y cercano consejero. Ambos morirán después bajo la
omnipresencia fatal de la conspiración.
También está Joan Garcés, el politólogo español que lo
acompañará esa noche hasta tarde junto a Augusto Olivares y que se convertirá,
quizá, en el mayor enemigo declarado de Pinochet en el panorama internacional,
que muchos años después logrará que el juez español Baltasar Garzón compulse
copia de detención contra el dictador. El turbio y lúgubre silencio de aquella
cena se romperá cuando Salvador Allende dé un golpe en la mesa, y diga: “voy a
llamar a plebiscito. Va a ser el pueblo el que decida si debo irme o no”.
Era un hombre perseverante y de buen humor, tres veces había
sido candidato presidencial y en todas terminó derrotado, hasta que logró su
objetivo en el cuarto intento. Su gobierno había empezado con buena salud, y
las cifras al cabo del primer año de gestión eran contundentes. Mediante
reforma agraria se habían reincorporado a la propiedad social 2.400.000
hectáreas de tierras activas. Se habían nacionalizado cuarenta y siete empresas
industriales y la mayor parte del sistema de créditos, la unidad popular
también había recuperado para la nación todos los yacimientos de cobre
explotados por las filiales de las compañías norteamericanas, de un tajo y con
un solo acto legal que no contempló indemnización alguna, pues el gobierno
calculó la excesiva ganancia de ochenta mil millones de dólares que habían
hecho las empresas en quince años. También se había logrado detener la
inflación y aumentar los salarios en un cuarenta por ciento.
Pero la conspiración que el gobierno de Allende llevaba a cuestas
no tenía parangón alguno, es quizá el golpe de Estado más sostenido en el
tiempo que jamás se haya visto, pues no comenzó aquella noche del diez en que
los buques de la marina se tomaron Valparaíso sino tres años antes cuando el
pentágono solicitó a la carrera doscientas visas para que en el país austral
aterrizara un orfeón naval que nunca existió, y que en realidad era un grupo de
mercenarios sin corazón que llegaría dispuesto a evitar la posesión del primer
candidato socialista elegido por votos en el mundo. El boicot se cayó por su
peso cuando el gobierno descubrió el plan y negó las visas. El cuatro de
septiembre Salvador Allende se posesionó como presidente de la república y días
antes ya habían visto a Richard Nixon, presidente de Estados Unidos, maldecir
en privado y golpearse la palma de una mano con el puño de la otra mientras
decía “ese hijo de perra”.
El boicot arreció en fuerza y entonces la CIA, alentada por el
secretario de Estado y mano derecha de Nixon, Henry Kissinger, contactó a un
par de generales adeptos a una escalada armada y fraguaron el asesinato del
comandante en jefe de las fuerzas militares, un hombre constitucionalista y
fiel a los designios de la democracia llamado René Shneider, que murió en el
hospital después de recibir tres balazos por parte de unos sujetos que lo
interceptaron cuando se dirigía a su oficina.
La idea no era otra que culpar al recién electo presidente y a
su partido, la Unidad Popular (UP), de querer hacer una purga sangrienta en las
más altas esferas militares para imponer mandos de ideología castrista, y así
legitimar el golpe prematuro. El plan no funcionó y los altos militares
inmiscuidos en el asesinato del general fueron retirados. Tumbar a un
presidente electo por vía democrática no iba a ser fácil y Nixon entendió que
de hacerlo, Estados Unidos sería repudiado a escala global; fue entonces que
decidieron redactar un documento oscuro que pasó a los anaqueles de la historia
bajo el título de “Memorándum 93”, firmado con la rúbrica de Kissinger y
distribuido a la CIA, al Departamento de Estado, al de Defensa y a Usaid, que
contenía una serie de medidas económicas destinadas a “hacer chillar la
economía chilena”, como Nixon había dicho en privado; entonces se recortaron
los préstamos de los bancos multilaterales a Chile, se terminó el
financiamiento a las exportaciones americanas, se hizo lobby hasta garantizar
un mínimo de actividad económica por parte de los inversionistas y se cortaron
los programas bilaterales de ayuda económica.
No bastando con esto, el gobierno de Estados Unidos engatilló a
la economía chilena mediante una serie de acciones que depreciaron el valor del
cobre en el mercado internacional, el principal recurso natural de Chile. La
situación se agudizó porque gran parte de las operaciones comerciales dependían
de los créditos para financiar la adquisición de maquinaria y repuestos de gran
parte de la industria chilena, estructurada en un ochenta por ciento a base de
productos importados, incluyendo el trasporte, de ahí que uno de los sucesos
claves desencadenantes del golpe fuera la huelga de camioneros, que de manera
literal paralizó al país. Una semana antes del golpe no era posible siquiera
conseguir pan o leche en las tiendas de barrio y almacenes.
Con los años se sabría que un flujo negro de dólares patrocinó
el paro de trasportadores, que los dueños de los camiones terminaron por darles
a los huelguistas una suma de 2.800 dólares con tal de que se sumaran al
levantamiento, y que esos dólares habían sido consignados por agentes de la
CIA. Esa fue la economía enardecida y saboteada que tuvo que enfrentar Salvador
Allende, con el agravamiento de una deuda externa creciente contraída en el
gobierno anterior que él se empeñaba en renegociar y que nunca logró hacerlo
debido a que Nixon aisló a los organismos de crédito de Chile, ejerció presión
sobre las naciones europeas dispuestas a otorgarle crédito, y al final negó de
manera rotunda el escenario de la renegociación de la deuda chilena. La
historia develaría también que desde el primer mes del año del golpe, un grupo
de economistas fratricidas que se darían a conocer como los Chicago Boys se
encargó de redactar un plan económico que se conocería como el ladrillo, y que
consistía en una serie de medidas económicas que se implementarían tras,
literalmente, asestarle el ladrillazo del golpe al gobierno de la UP.
La última noche de su vida Salvador Allende durmió mal y poco. A
las 6:30 de su mal día recibirá la noticia de los buques acuartelados y de las
tropas que empiezan a movilizarse hacia la capital, y mandará cerrar la vía que
conduce de Valparaíso a Santiago. Una hora después llegará a La Moneda para ponerse
al tanto de la magnitud de la conspiración. La plaza contigua al palacio
presidencial estará ocupada por tanques de la policía militar, que a esa hora
parecerán custodiar la seguridad del presidente, pero que una hora más tarde
darán media vuelta para ensanchar la lista de fuerzas unidas al golpe. Como no
es su costumbre, entrará por la puerta principal a la Moneda y mientras suba
las escaleras rumbo a su despacho se encontrará a su secretaria, y sonriente le
dirá: “¿qué hace aquí tan temprano?, hoy no va a ser como el 29 de junio, hoy
será un día especial”.
El optimismo matinal que llevaba ese once de septiembre se
fundamentaba más en el precedente del golpe sofocado con éxito hacía unos meses
y en el buen horizonte que se dibujaba a raíz de la convocatoria a plebiscito
que en el conocimiento real de la magnitud del movimiento que enfrentaba esa
mañana. Algunos de los que lo acompañaron esa día recordarían después que
mientras tanteaba el potencial de la fuerza insurrecta, se le oyó decir “Pobre
Pinochet, a esta hora deben haberlo secuestrado ya”. Augusto Pinochet había
sido el último en unirse a la conspiración después de ser convencido por los
argumentos del general del aire, Gustavo Leigh, que lo visitó en su casa
mientras celebraba el cumpleaños de su hija. Vestidos de ropa deportiva y
hablando con la frialdad con que se discute cualquier tema de orden cotidiano
en el patio de la casa, el comandante en jefe del ejército le dio el visto
bueno a la encerrona planeada para el once.
El desequilibrio restante al interior de las fuerzas armadas se
daría cuarenta y ocho horas antes cuando los generales adeptos a Salvador
Allende fueran expropiados de su jerarquía, sin saberlo. Pinochet había sido
ascendido a comandante en jefe del ejército después de que el general Carlos
Prats renunció ante las presiones de los demás generales, que habían llegado al
límite de haber enviado a sus esposas, sumadas a las de otros trescientos
oficiales, a la puerta de la casa del general para mostrar su indignación y
descontento con la gestión que llevaba. El día del golpe Salvador Allende
trataría de localizarlo sin éxito en el rincón más recóndito del país, pues
Prats había demostrado ser un hombre leal, un general constitucionalista que lo
había respaldado meses atrás enviando tropa para enfrentar a un general
acuartelado de las fuerzas aéreas que se negó hasta el último día a dejar el
cargo después de comprobarse que era parte de un circulo de conspiración.
Tres días antes Prats había avisado a Salvador Allende sobre la
inminencia de un golpe y lo habría convidado a realizar una reunión de
emergencia con Pinochet para ponerlo al tanto de la situación, reunión que se
dio al día siguiente en la casa presidencial de Tomás Moro, en la que el
general turbio le ratificó a Allende los votos de lealtad. Lo que no sabía
Allende la fatídica mañana del once mientras trataba de localizar por todo
Chile al hombre que días atrás le había advertido la inminencia del golpe, su
amigo y cercano colaborador Carlos Prats, es que era poca la ayuda que en ese
momento podía darle el leal general, pues ya figuraba en el radar de los
conspiradores y moriría dentro de un año como consecuencia de una bomba que
viajaba escondida en su auto de exiliado, en Argentina.
Una hora después de haber llegado a la moneda, Allende se
enterará de que la totalidad de las fuerzas armadas están en su contra y
Pinochet hace parte de la conspiración. A su lado se hallarán el director y
subdirector de la Policía Militar, dos generales fieles y acorralados que para
ese momento ya no tendrán poder alguno, y habrán sido removidos de sus fueros
por los golpistas. Al almirante Montero, comandante en jefe de la Armada, lo
aislarán desde temprano en su casa: su carro no servirá aquella mañana, la casa
será rodeada por soldados y los candados de la entrada serán cambiados. Allende
nunca se enterará.
En ese momento ya se habrá preparado para lo peor. Los golpistas
le ofrecerán con reiteración un avión para sacarlo del país junto a su familia,
y el mismo Pinochet pasará al teléfono: “yo no trato con traidores, y usted,
general Pinochet, es un traidor”, le dirá el presidente antes de colgar con
determinación. La insistencia aumentará, y el hombre que se había tomado el
poder en la Armada y había aislado al almirante Montero, el almirante Toribio
Merino, pasará al teléfono y la dignidad de Allende volverá a hacer presencia:
“rendirse es para los cobardes y yo no soy cobarde. Los verdaderos cobardes son
ustedes que conspiran como los maleantes en la sombra de la noche”, le dirá.
Lo único que en ese instante turbará su serenidad de metal será
la presencia de las mujeres en La Moneda, ocho en total, incluyendo a sus dos
hijas Isabel y Beatriz, que llegarán en un espacio de tregua del tiroteo
incesante para apoyar a su padre, Isabel con su presencia y Beatriz con sus
ocho meses de embarazo y un revolver que llevará escondido en la mochila. Ambas
dejarán La Moneda cuando Salvador Allende tome la decisión inobjetable de sacar
a todas las mujeres. Tomará el teléfono y llamará a uno de los generales
sublevados: “aunque es usted un traidor, espero que no sea también un asesino
de mujeres”, le dirá. Así logrará sacar a las mujeres de La Moneda sin un
rasguño pero con el corazón compungido al despedirse de sus hijas. Un extraño
mecanismo de defensa le borrará de la mente a Isabel las minucias de aquella
mañana, a excepción del momento de la despedida y el nudo en la garganta que le
producirá abrazar a su padre por última vez, y Beatriz, atribulada con el paso
del tiempo por no haberse quedado atrincherada a su lado, terminará
suicidándose al cabo de cuatro años, un once de octubre, en la Habana.
Después de esto empezará el tiroteo sin tregua entre una fuerza
descomunal y un presidente aferrado a su legitimidad, acompañado por un exiguo
grupo de amigos personales que combatirán a su lado hasta el final, armados de
revólveres, fusiles y algunas bazucas, algunos llamarán a sus casas a
despedirse por última vez. Después de esto, Salvador Allende intentará una
tregua en la que aceptaría dejar el cargo a cambio de que se armara un gobierno
transicional, sin él, que respetara las conquistas conseguidas hasta entonces,
y se escuchará la respuesta de Pinochet filtrada en la radio: “de ningún modo
amigo, muerto el perro se acaba la rabia”. Después de esto, los tanques de
guerra bombardearán La Moneda y los Hawker-Hunter estallarán sus misiles contra
las paredes del recinto presidencial, que comenzará a sucumbir bajo el fragor
de las llamas. Augusto Olivares se suicidará tras horas de combate al darse
cuenta de que la causa se ha perdido y el presidente pedirá un minuto de
silencio en su honor en medio de la arremetida.
Allende se rendirá, todos los que luchan a su lado conocerán su
dimensión histórica cuando les estreche la mano uno a uno y les agradezca con
la serenidad de sus mejores días. Después de esto, el presidente legítimo de un
país morirá en su oficina, solo y sembrando una eterna duda sobre su destino
final. Morirá empuñando un fusil que será el primero y último que utilice jamás
en sus sesenta y cuatro años de vida. Algunos, como Fidel Castro y García
Márquez dirán que murió de pie, combatiendo, solo, cuando evacuaron La Moneda y
entraron a capturarlo. Su familia afirmará que se habrá suicidado, propinando
un golpe moral, intemporal, para quienes lo golpearon.
Después de esto la dignidad cambiará de nombre para siempre: se
llamará Salvador Allende. Esto ocurrirá el once, ahora es diez y las maniobras
golpistas han empezado en la noche. El médico y masón, amante de la vida, de
las flores y del arte, Salvador Allende, se halla en su casa ultimando detalles
para la convocatoria a plebiscito.
EL DESPLOME DE LAS TORRES GEMELAS UNA MENTIRA
ASI LO DA ENTENDER VIDEO QUE ADJUNTAMOS
Hoy se cumplen 16 años desde que las Torres
Gemelas del World Trade Center, en New York, Estados Unidos, se desplomaran
luego de ser impactadas por dos aviones supuestamente secuestrados por el grupo
terrorista Al Qaeda.
¿Que sabemos realmente de lo que ocurrió aquel
día? Sobre el tema se han tejido más de un comentario y hay muchas dudas.
Unos opinan que el derrumbe de las torres fue
provocado por el gobierno norteamericano con el objetivo de utilizarlo para
invadir Irak. Otros dijeron que fue provocado por el grupo terrorista Al Qaeda
del cual el imperio quería deshacerse.
La conclusión es que ningún avión se estrelló
contra las torres gemelas. Entonces, ¿Quién lo hizo? ¿Por qué ocultan la
verdad? ¿Fue un pretexto para invadir Irak?
Han transcurrido 45 días desde que asumieron el cargo de
congresistas y pese al tiempo transcurrido nada que rescatar salvo el hecho de
haber convertido al Congreso en un ente inservible que ha introducido una regla:
“yo te investigo, yo te perdono y somos amigos y esta treta que funciona a las mil maravillas ha servido no para sancionar a los corruptos,
sino para concretar alianzas mafiosas orientadas a blindar delincuentes cuello
blanco, empresarios mafiosos y miembros del partido Fuerza popular que lidera la chika denunciada por corrupción,
lavado de activos y por liderar una
organización criminal..
Por ello, lo que ocurre en el llamado congreso no tiene por
qué llamarnos la atención, es tan solo un pequeño ejemplo de la lacra que
gobierna este país, casi todos los que manipulan el poder del Estado
manifiestan conductas aberrantes, completamente ajenas y opuestas a los
verdaderos fines por los cuales fueron elegidos. Comprobarlo no es difícil y no
requiere de ser un talentoso expertos en temas políticos, basta con preguntarnos
¿que han hecho durante estos 45 días de gestión además de cobrar sus millonarios
sueldos?; Censurar ministros y autoridades con el único objetivo de generar un
escenario de inestabilidad política social rumbo a la vacancia del presidente
en alianza estratégica con la ultraderecha, con empresarios mafiosos, el Fuji montesinismo y el Diario El Comercio y sus diarios que en
total representan el 80% de la información.
A continuación adjuntamos una crónica publicada por el
Diario La República para su conocimiento y reflexión:
LA REPUBLICA
9-9-21
CONGRESISTA DE PERÚ LIBRE RECHAZÓ LAS DISTINTAS MOCIONES
IMPUESTAS POR OTRAS AGRUPACIONES DEL LEGISLATIVO CONTRA FUNCIONARIOS DEL
OFICIALISMO.
El parlamentario
de la bancada de Perú Libre Jaime Quito criticó que diversas bancadas del
Congreso estén planteando mociones contra funcionarios del oficialismo, a las
que consideró como parte de un plan que busca la vacancia del presidente Pedro
Castillo.
“La oposición obstruccionista está preocupada. Creo que
han sido elegidos simplemente para presentar este tipo de mociones. Porque ya
van 19, y ahora creo que cinco o 10 más (...) Por cualquier cosa, hasta por si
estamos mal peinados, van a seguir saliendo mociones”, declaró para Exitosa.
Por otro lado, sobre el pedido de censura planteado por
Perú Libre contra la presidenta del Congreso, María del Carmen Alva, el
parlamentario del lápiz señaló que se debió a que ella no estaría cumpliendo su
función de “hacer respetar las normas” del Legislativo.
“(La presidenta del Congreso) es la menos indicada para
plantear este tipo de cosas, más aún porque representa a todos los
congresistas. Tiene que hacer respetar las normas y la ley, pero, sin embargo,
vemos que bajo este comunicado o esta participación en un medio de
comunicación, señalar una situación de esta magnitud, creo que es realmente no
cumplir con la misión que tiene”, sostuvo.
Asimismo, refirió que las acciones de la titular del
Legislativo se prestan para azuzar una situación en la que se pretende promover
la vacancia de Pedro Castillo. “La vacancia es algo que vienen preparando, es
una situación que ya se ha venido dando mucho tiempo, lo cual expresa que hay
todo un plan que se viene diseñando en esa lógica para vacar al presidente de
la República”, añadió.
Entre tanto, al consultársele por la primera moción
solicitada por Perú Libre, en la que se involucraba a Alva, la cual buscaba
censurar a la Mesa Directiva del Parlamento en su conjunto, Quito señaló que
esta abordaba un tema distinto.
“No fue bajo el mismo tema. La primera fue a la Mesa
Directiva porque era evidente que no se estaban haciendo las prácticas
parlamentarias de respeto hacia la bancada que tiene la mayor cantidad de
congresistas. Se ha estado haciendo un rajatabla de simplemente imponer las
comisiones. En esta oportunidad es solamente a la señora Alva, que es la
presidenta”, manifestó.
Censura contra Alva se debate hoy
Este jueves 9 de setiembre se debatirá el más reciente
pedido de censura contra la presidenta del Congreso, María del Carmen Alva, a
causa de unas declaraciones en las que afirmó que “la calle pide la vacancia”
del presidente Pedro Castillo.
De acuerdo con el documento, que cuenta con las firmas de
Waldemar Cerrón y Guillermo Bermejo, la bancada de Perú Libre consideró pedir
la censura de María del Carmen Alva debido a que “su gestión y sus
declaraciones afectan seriamente el Estado de Derecho y propician una actitud
golpista que la Constitución Política prohíbe de manera taxativa”.